Diana Palacios

Promoción 2003

 Directora

Consejería Estudiantil 

 

Colegio Ecuatoriano Español

América Latina

Diana Palacios es nuestra ex alumna de la promoción 2003. Llegó al América Latina a los 8 años y encontró aquí un espacio de libertad y seguridad. “Mi infancia estuvo marcada por el afecto, el apoyo y el acompañamiento respetuoso que recibí de los adultos que trabajaban en el colegio”, nos cuenta Diana. 

LA VIDA EN EL AMÉRICA LATINA

“El CEEAL contribuyó desde los inicios a que yo pueda descubrir mi propio aprendizaje. Yo fui una niña libre y responsable. Me dejaron experimentar y expresarme, me sentí una niña querida, comprendida y apoyada. Los adultos que me acompañaron eran adultos comprometidos con una causa, se evidenciaba que tenían toda la energía de lucha y compromiso por alcanzar un sueño. Ellos se mostraban tal cual eran, con sus fortalezas y debilidades, eran auténticos y eso me daba seguridad.

 

Fui una niña extrovertida, muy traviesa y curiosa. Me gustaba expresarme de diferentes formas. En primaria construíamos escondites en los matorrales, me gustaba jugar con lodo y bañarme como si fuera una piscina en el charco gigante que se hacía en la cancha de básquet.

 

Recuerdo que en el colegio siempre encontraba algún adulto por el pasillo que me miraba horizontalmente y se daba tiempo para escucharme, me preguntaban siempre por mis sentimientos.

 

En mi casa y en el colegio se compartían muchos principios basados en creer que hay que retomar el espíritu de comunidad. 

 

En mi grupo siempre fuimos pocas mujeres pero en general todos nos juntábamos para divertirnos, hacíamos coreografías, a los 12 años nuestros referentes para todo eran las  Spice Girls.

 

En la adolescencia comencé a ser más crítica y a descubrir el origen de las desigualdades, recuerdo que empezaron a gustarme más los temas de índole social y político. Mis padres en ese entonces comenzaron a indagar en la psicología Gestalt y psicología grupal, ahí comencé a tener mis primeros acercamientos a la filosofía y la psicología”.

 

Diana fue una niña que nunca se preocupó por sus notas en la primaria, pero en la secundaria eso tuvo un giro rotundo. “Mis profesores nos dieron varias charlas que me ayudaron a entender por qué tenía que cumplir con algunos requisitos que son de forma y no de fondo, que esas cosas son importantes y que no es lo mismo ser rígidos que ser rigurosos y prolijos”.

LA VIDA DESPUÉS DEL COLEGIO

“Luego de mi graduación fui mamá, lo pongo en primer lugar porque fue una experiencia ambigua, hermosa y de pronto me enfrenté a una gran responsabilidad, puse en práctica todas las herramientas que me proporcionó el camino que había transitado hasta entonces.

Cuando mi hijo tuvo 9 meses inicié mis estudios en psicología, acompañada de mi compañero Nicolás Reyes. Estudiamos 5 años juntos en la Universidad Católica, al mismo tiempo que íbamos siendo padres. Viajamos juntos por primera vez a Argentina y Chile cuando nuestro hijo tuvo dos años.

 

Al finalizar mi carrera tuve a mi segundo hijo. Mientras acompañaba a mi recién nacido, realizamos la tesis de grado. La angustia como elemento estructurante del dogma religioso”.  

 

En el 2010 Diana se graduó de psicóloga clínica. Empezó su proceso laboral en temas de movilidad humana y en áreas sobre mendicidad.

 

En el 2012 se abrió una vacante en el América Latina “colegio en donde yo estudié y en donde quería que lo hicieran mis hijos.

 

Inicié mi trabajo en el colegio como psicóloga y en el 2013 nos fuimos los cuatro a Buenos Aires a estudiar nuestra especialización. Estudié neuroaprendizaje, escuela y discapacidad, trauma y duelo y el dibujo como herramienta en la clínica de niños y adolescentes.

 

En el 2015 trabajé en el Ministerio de Educación y en mi consultorio privado. En el 2016 volví al colegio, iniciando mi trabajo como Directora del Departamento de Consejería Estudiantil hasta la actualidad."

TRABAJAR EN EL AMÉRICA LATINA

“Siento que el colegio es un lugar seguro en el cual aprendo cada día. Trabajo con compromiso, busco siempre ser ética y profesional. Mi trabajo es altamente demandante, estamos constantemente tramitando con emociones, con presión y a la vez conmoviéndonos por todas esas vivencias humanas.

La humildad en mi trabajo es clave, así como la sensibilidad y la ternura, pues tratamos con todas las historias de nuestros estudiantes y debemos ser responsables y delicados a la hora de emitir cualquier palabra. Siento que no tengo miedo al error pero sí a las rutinas y monotonía, es por eso que me siento tan a gusto en este lugar, siempre pasa algo nuevo.”

MI TRABAJO ES MI RECONOCIMIENTO

“Mis reconocimientos van por vías más cotidianas, cuando veo los resultados de mi trabajo en el bienestar de nuestros niños y adolescentes.

A nivel académico siento que no está concluido nada, a veces tengo ganas de estudiar algo totalmente diferente a lo que hago ahora. Creo que el deseo por saber es infinito, me interesan las artes plásticas, la literatura, la cocina, etc.”

UN MENSAJE PARA LOS ESTUDIANTES DEL CEEAL

“Lo que les puedo decir a los estudiantes en el momento actual es que vivan intensamente la etapa estudiantil, que aprovechen para sacar todos los aprendizajes posibles, no sólo desde lo racional sino desde su corazón.”