Centro de la UNED en Quito

Somos sede de la UNED en Ecuador para las pruebas de ingreso, varias veces al año vienen profesores para tomar las pruebas de ingreso, y en los primeros días de septiembre José María Gavira fue uno de los profesores encargados. En su despedida nos dejó este mensaje y queremos compartirlo con nuestra comunidad.
 
Llevo 24 años saliendo a examinar en febrero, julio y septiembre a los distintos centros asociados de la UNED y os puedo asegurar que esta ha sido la experiencia más entrañable que he tenido en todo ese tiempo. Soy docente por verdadera vocación, pero desgraciadamente en mi Universidad, por razón de la edad de mis alumnos y por su naturaleza (estudiantes a distancia, principalmente) uno tiene pocas ocasiones de sentir verdaderamente la emoción de la pedagogía. Esa emoción la he vivido a raudales con vosotras, en vuestra apreciada entidad educativa, y no solo en los días que he pasado allí, sino desde junio, cuando me dijeron que iría a examinar a Quito, momento en que visité vuestra web y os aseguro que leí todas las opiniones de los antiguos alumnos que en ella están plasmadas. Sumamente emotivas. Un día yo le decía a un albañil que envidiaba su trabajo porque, al final de su vida laboral, cuando se jubilara, podría decir cosas como “esa casa la construí yo” o “yo estuve en las obras de ese puente”, o similares, pero yo no podría decir nada parecido. Sin embargo, leyendo las opiniones de vuestras egresadas y egresados me di cuenta de que quizá uno, en esta profesión, también está creando en cierto modo obras tangibles, que probablemente pueda decir al final: “yo contribuí a hacer de es apersona una buena persona”.  (Como os decía, mis clases son a distancia, pero con algunos alumnos sí que llego a tener contacto directo cada año, y en algunos casos estrecho porque me escriben o nos vemos personalmente). 


 
Fue muy hermoso ver cómo construíais vuestra nueva sede; me maravilló comprobar cómo surgían las cosas del suelo como por ensalmo: los caminos, los domos, el césped… Me emocionó ver a tanta gente contribuyendo con ilusión y desinterés y ver cómo elevasteis vuestra campana y la hicisteis sonar, todo un símbolo de que el mundo continúa, la vida continúa, y hay que seguir convocando a nuestra/os guaguas a las aulas para hacer que sean ciudadanas y ciudadanos de provecho. Siempre he estado convencido de que no hay cosa más importante que pueda hacer un ser humano que educar/enseñar a los demás seres humanos que van llegando, entregarles el testigo. En fin, me quedo sin palabras. Os puedo asegurar como resumen que mi viaje a Quito ha sido para mí ha sido un enorme regalo deparado por mi vida profesional. Soy un apasionado de la enseñanza y la pedagogía. Decía García Márquez que él contaba historias y escribía libros para que sus amigos lo quisieran más. Yo doy clases exactamente por la misma razón. Y creo que no sabría hacer otra cosa, ni en esta vida ni en otra si viniere. Por eso, por el hecho de que el trabajo que desempeño es mi verdadera vocación y trato de desempeñarlo lo mejor que sé, creo que –modestia aparte– me merecía ese regalo. 
 
Muchas gracias por todo. Quedo a vuestra disposición si necesitáis algo de mí en algún momento, o si algún día decidís daros una vueltecita al otro lado del “charco”. Os dese lo mejor en el futuro, tanto en lo personal como en lo profesional. Y lo mejor también para vuestro colegio. Ojalá dure muchísimos años y siga formando a mucha buena gente. 
 
Mi más cordial saludo y hasta siempre. 
 
Jóse María Gavira.  

001 La UNED.png